La relación entre una madre narcisista y su hija realmente gira en torno a dos dinámicas: manipulación y control. Bajo manipulación, la madre narcisista hace que la hija se sienta constantemente culpable por algo. Ya sea por cuánto ha hecho por ella, o por cuánto ha hecho por la familia, o por cuánto ha sacrificado, o por cuánto ha dado, o por cuánto se ha puesto a disposición.

La manipulación está siempre relacionada con la culpa. La manipulación también puede esconderse detrás de una preocupación profunda por esta niña, del comprarle cosas que generalmente ni siquiera necesita en ese momento, porque comprarle estas cosas y hacer que parezca que la madre está completamente pendiente de ella y dándole cosas es parte muy importante de la manipulación.

Una vez que la madre regala algo a la hija, parece ante los ojos del mundo exterior que está haciendo esto desde un cariño genuino; lo que hace que nazcan en la hija los sentimientos de culpabilidad.

Así es como funciona la manipulación, lo que nos lleva al segundo punto de esta dinámica, que es el control. Los sentimientos de culpabilidad están destinados a controlar las emociones, los sentimientos y el comportamiento de la hija hacia la madre y todo esto se vuelve muy confuso para la niña.

El control se muestra de dos formas: privación y tratamiento silencioso. Primero pone en práctica la manipulación para que la niña se involucre emocionalmente con la madre y luego, cuando esta no hace exactamente lo que la madre quiere en el momento exacto que ella lo quiere, se produce la privación del amor y el tratamiento silencioso.

Las madres narcisistas pueden pasar semanas y meses sin hablar con la hija. Pueden enviar un mensaje de texto diciéndole a la niña que es muy desagradecida solo por pedir algo tan simple como el dinero del almuerzo o simplemente la ignorarán. Retendrán ese amor y mantendrán ese afecto, e incluso si están presentes en la vida de sus hijas, se estarán conteniendo.

Es casi como si existiera un tipo de relación superficial y esto es muy doloroso para la hija.

La madre narcisista sabotea a sus hijas de muchas maneras:

CHISME

La madre narcisista vive de chismes. Este es como su fuente de energía. Eso es lo que las impulsa seguir adelante y a moverse. La madre narcisista se comportará de una manera frente a su hija y luego, a espaldas de la niña, se quejará y le inventará chismes a cualquiera que se preocupe por escuchar a su propia hija.

Ella dirá: «¿Puedes creer lo que me ha hecho después de todo lo que le he dado?» y «¿Puedes creer que ella no haya hecho algo así?». La madre narcisista ve a la hija como una extensión de sí misma.

Para los narcisistas es muy difícil ver a las personas como individuos con autonomía, por lo que la madre narcisista verá los logros y los fracasos de la hija como suyos, aquí es donde entra el chisme. Todo esto es doloroso para la hija porque tiene que soportar que los miembros de la familia sean los que le digan cuánto su madre está realmente molesta con ella, mientras que la madre no se lo dice a la cara. La madre constantemente inventa chismes a espaldas de la hija y la sabotea.

DETERIORO

La madre narcisista deteriora las relaciones íntimas de su hija. Ella daña el crecimiento y la carrera de su hija. Daña la felicidad y el crecimiento general de su hija.

La madre narcisista dañará a la hija en cada momento de su vida. Dándole consejos que la hija nunca pidió, especialmente en las relaciones íntimas: «Oh, Dios mío, no quieres casarte ahora», «¡No deberías tener hijos ahora!» o «¿Qué pasó con ese chico con el que estabas saliendo?».

La madre narcisista puede ser muy intrusiva. La madre narcisista ve esa relación como una extensión propia y por eso cree que las hijas deberían estar casadas, aunque ellas no quieran hacerlo con ese hombre.

La madre siempre dará consejos, a veces deliberadamente para dañar a las hijas para asegurarse que regresen y poder decirles: «Te lo dije, te dije que no valía la pena tener una relación. Te dije que no deberías haber perdido tu tiempo con él «. La madre siempre tiene que tener la razón y siempre tiene que hacer que la hija sienta que el problema es ella, que hay algo en ella que no está bien.

PROYECCIÓN

La madre narcisista opera siempre de la misma manera. Si quieres saber cómo se sienten los narcisistas sobre sí mismos, debes prestar atención a lo que te proyectan. La madre narcisista le dirá a la hija: «prostituta» o pensará que la hija seguramente es promiscua y cosas de esa índole cuando la hija ni siquiera piensa en este tipo de cosas. La hija ni siquiera podría pensar en esto, y es de esta manera que las madres narcisistas sabotean a sus hijas.

JUGAR A SER LA VÍCTIMA

Las madres narcisistas son buenas en esto. Interpretarán el papel de la víctima y todos pensarán que son mártires. Dirán cosas como: «Mi hija, ella ni siquiera viene a visitarme, después de todo lo que he hecho por ella» o «Ni siquiera se queda a cenar conmigo y ni mi atiende, no puedo creer que sea así».

Cualquiera que las escuche pensará que son ellas las víctimas. Han sido madres modelo.

Han sido madres sobresalientes para sus hijos, pero los niños son tan desagradecidos, tan malos e irrespetuosos que no tendrán nada que ver con la madre y la madre narcisista aparecerá como una mártir y siempre interpretará el papel de la víctima. Su intención con esto es crear sentimientos de culpa en sus hijos, especialmente en su hija, y esta constituye otra forma de manipulación.

TRIÁNGULACIÓN

Las madres narcisistas te hacen sentir insegura sobre ti y tu situación, porque de una manera enferma esto las hace feliz. Les encanta establecer relaciones triangulares entre sus hijos, especialmente entre sus hijas, y otras personas, para destruir su autoestima, de modo que la hija se vuelva dependiente de la madre y de su aprobación hasta el punto en que no pueda ni siquiera tomar una decisión sin contar con su madre narcisista.

Entonces, inicia el círculo vicioso también de la hija, que buscará siempre la aprobación, el amor y el afecto que nunca ha recibido de la madre.

COMPETENCIA

Nos parece contradictorio que una madre compita con su hija. Es contradictorio para las personas emocionalmente sanas que una madre compita con su hija, pero la mayoría de las hijas que fueron criadas por madres narcisistas dirán que esta competencia comienza desde muy temprano en su vida.

Comienza a una edad muy temprana y luego, una vez que la niña empieza a crecer y desarrollarse, la madre se ve a sí misma en esa hija y mientras la ve florecer ante sus ojos, se da cuenta de que ya no es joven o de que ya no es hermosa. Ella se convierte en un recordatorio constante de que su juventud se ha escapado y por esto entra en competencia con su hija.

Estar en competencia se relaciona directamente con el sabotaje a la hija, porque la madre narcisista no quiere que la hija sea algo mejor de lo que ella misma era. La madre narcisista no quiere que la hija logre nada de lo que ella no ha logrado. Y ya que la hija compite indirectamente con ella, esta última tratará de retrasar su crecimiento para que no pueda hacerle sombra.

La competencia directa proviene de la envidia y de los celos. La madre siente envidia y celos de su propia hija y esto es muy doloroso para esta última. Impacta a la hija de una manera muy dolorosa y si la hija no se vuelve completamente dependiente de la madre, desarrollará problemas de autoestima y confianza. Pensará cosas como: «¿Cómo puedo confiar en alguien si ni siquiera puedo confiar en mi madre?»

Si eres una hija adulta de una madre narcisista, tienes solo dos opciones: puedes convertirte en narcisista como la persona que te crió o ser mejor que eso y convertirte en la persona más leal, amorosa y generosa que alguien haya conocido, especialmente con tus hijos.

-Extracto del Libro: «Madres Narcisistas» de Caroline Foster

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