Yemanyá Diosa de los océanos y madre de las aguas

Cultura Original:

Yoruba en África, Nigeria, Caribe, Cuba, Colombia y Brasil.

Tendencias y Energías:

Protectora, compasiva, amorosa, gentil, bella, nutricia, feliz.

Mensaje:

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Símbolos:

Conchas, caracoles, las aguas del océano, la Luna.

Colores:

Azul, blanco, celeste, azulinos.

Frase Talismán:

“Con tu presencia fluyo en amor y en confianza.” Click To Tweet

Características Principales:

La idea del universo oscuro, acuoso, uterino, subterráneo y laberíntico, como las cuevas, está presente en mitos sobre los comienzos de variadas cosmovisiones. Se hablaba de un mundo que flotaba en las aguas primigenias e ilimitadas. A causa de la antigüedad de esta energía en la tierra que contiene el mundo o lo crea a partir de su propio ser, en África la diosa Yemanyá sería semejante a Gaia, la fuente del origen. De sus pechos habrían brotado las aguas de los continentes, para luego generar todo lo demás. Es la madre de la vida, la madre de todos los orishas.

Yemanyá es la reina primigenia, la diosa sagrada yoruba Click To Tweet

Religión de santería de origen africano que se trasladó a países americanos como Brasil, Venezuela, Colombia y Cuba, entre otros-. Esta deidad, que dio a luz a 14 divinidades, santos o espíritus del panteón africano, es dueña de las riquezas de los mares y océanos, de sus perlas, conchas, caracoles, corales, peces. En los primeros tiempos se le conoció como Ymoja, una de las más grandes diosas de Nigeria, África y la diáspora. Se le expresa como una sirena sobre una concha, resplandeciente de belleza y alegría en los océanos. El azul y el celeste, así como las perlas, le dan el rango de emperatriz del sentir, y los tonos plateados simbolizan la Luna Creciente.

Photography: Ekaterina Belinskaya

Yemanyá, la madre de las aguas, es conocida como la Diosa del agua salada y del encuentro de las aguas del río y del mar. Danza con un abanico de metal blanco en las manos, imitando el movimiento de las aguas y el vaivén de las olas. En algunas regiones de Américas del Sur se le considera la virgen de los navegantes y pescadores, Stella Maris. Asimismo se le asocia con la Virgen de la Inmaculada Concepción y en el Caribe se le mira como la dueña de las aguas, que sólo aparece en sueños o en contadas ocasiones a través de alguna médium. En Brasil se le celebra como señora de las Candelas. Irradia su poder y su luz como una madre generosa, bella, abundante, relacionada con la Virgen María; los espacios ligados con la sexualidad fueron transferidos a otras entidades. Como se ha dicho ya, la Iglesia católica le quitó el sexo a la Virgen y la hizo presente por su condición de madre de Jesús.

Photography: Ekaterina Belinskaya

El agua ocupa más de 75% de la superficie del planeta Tierra, el mismo porcentaje acuoso que posee el cuerpo humano. Recordemos que este líquido circula por todo el organismo, nutriéndonos y llegando hasta los últimos confines e infiltrándose en todos los rincones. El significado de las aguas se relaciona con los sentimientos, las emociones. Sin embargo, en nuestra cultura occidental el amor, lo sentimental, lo intuitivo, lo espiritual, el rezo no ocupan ese porcentaje. De acuerdo con esto nos cuesta darnos cuenta y aceptar que este elemento sea tan importante como los demás: la tierra, el aire, el fuego y el éter.

Como se sabe, la relación con el agua es fundamental, puesto que representa la fluidez, la circulación, el amor, la intuición, la purificación –en el bautismo se afirma que el acto de rociarse con agua bendita implica purificación-. Por eso mencionamos aquí a otra diosa del panteón africano, Oshún u Osun, divinidad chispeante y cimbreante de alegría y felicidad en el juego con las agudas dulces. Ella es el río mismo y es una de las más fieles representaciones y maestras en el arte de las predicciones, de las historias de los oráculos y la buena suerte. Como tal, apoya el cumplimiento de los deseos de sus seguidores y de las relaciones de pareja. También se le llama Diosa de la caridad. En la cultura de los yorubas se dice el arcoíris, por sus fluidos y multicolores, es el orgullo de los cielos.

 Con amor, Evelyn.

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