Kali: Diosa de la creación y la destrucción

CULTURA ORIGINAL

India.

TENDENCIAS Y ENERGÍAS

Decisión, inteligencia, cólera, justicia, corrección, impecabilidad, asertividad, desapego, capacidad de corte.

MENSAJE

Es tiempo de enfrentar los acontecimientos de raíz, con valentía y resolución.

SÍMBOLOS

Tigres, armas, lanzas y dagas, muchos brazos y manos, calaveras.

COLORES

Negro, blanco, rojo y amarillo fuego.

FRASE TALISMÁN

“Utilizo todo mi coraje para enfrentar mis ilusiones y efectúo los cortes necesarios para evolucionar.”

Kali, la madre terrible de la mitología hindú, primitiva y poderosa, se considera la deidad de los tiempos eternos y de la muerte. Es un arquetipo relacionado con nuestros miedos, sueños y esperanzas, con la caída de los espejismos, con nuestras identificaciones, con nuestras falsas creencias, con nuestros temores a ser destruidos, con la necesidad de transición y de auto-regeneración. Es la que muestra la inestabilidad, lo errático y lo incontrolable.

Kali es la diosa guerrera que va al frente sin dudas ni compasión: incorpora los principios de guerra, afirmación y energía marcial. Al destruir lo viejo le hace espacio a lo nuevo se da la oportunidad de iniciar un nuevo ciclo en la espiral evolutiva.

A Kali se le representa en colores rojo y negro intensos, con collares de calaveras humanas en el cuello y huesitos de guaguas colgando de las orejas.

El investigador Ajit Mookerjee, en su texto Kali, the Feminine Force, señala:

“Cada una de estas 50 calaveras humanas, cada una de las cuales hace referencia a una de las 50 letras del alfabeto sánscrito, simboliza tanto el conocimiento y la sabiduría como las 50 vibraciones fundamentales del universo.”

Se dice que del sánscrito proceden todas las lenguas indoeuropeas. Kali escribió cada una de las letras en una de las calaveras. Tales son las energías gestoras primordiales.

Kali, la divinidad es el poder cósmico, la totalidad del universo, que combina el terror de la destrucción absoluta con la confianza impersonal y, sin embargo, maternal. La traducción de Kali es “negra” y asimismo “tiempo”.

Otro de sus nombres es “la nave para atravesar el océano de la existencia”, que indica la dirección, la intensidad y el enfrentamiento íntimo y personal que conlleva. Los seguidores de la diosa Kali usan sus vestimentas en rojo brillante. Se dice que todos los colores desaparecen en el negro y que todos los nombres y diferencias desaparecen en Kali.

Además, estos poderes de transmutación se potencian a través de sus múltiples pares de manos: dos, cuatro, seis u ocho, en las cuales sostiene las espadas, cuchillos, escudos, joyas y adornos que la acompañan. Éstos nos señalan la sabiduría en el anhelo de corte de todas nuestras ilusiones. Kali es el espejo de nuestros límites, del tiempo, de la mortalidad. Nos conduce y nos obliga a enfrentar las sombras.

Ella cambia nuestros ciclos y produce nueva vida. Se dice que si hay tristeza, ella canta; si hay miedo, ella danza; si hay rabia, la expresa con ferocidad.

Kali nos obliga a encontrarnos con nuestro ser salvaje original. Nos hace mirar cuanto hay escondido en nuestro inconsciente y en el mudo que nos rodea, al iluminar lo más recóndito e invisible. Nos lleva a ser más auténticos y auténticas al mostrarnos nuestras creencias y apegos, los límites de la vida y, por ende, de la propia existencia.

En muchas tradiciones hindúes Kali es la diosa más grande de esta época, a la que se nombra Kali Yuga, que significa el tiempo de Kali. De acuerdo con la astrología hindú, ésta sería la época de Kali Yuga, la más potente era de transformaciones.

En estos tiempos es de vital importancia comprender a la diosa con el objetivo de sobrevivir desapegados de los hábitos y costumbres fijos, para dirigirnos hacia las mutaciones y lograr al fin la paz de fluir con los sucesos que ocurren. Nos hace comprender más y mejor la oración “hay lo que hay” de los seguidores de Buda.

Con amor, Evelyn.

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