El hombre y su obsesión al sexo

El hombre y la mujer han olvidado cómo hacer el amor físicamente. Esta es la mayor tragedia de todos los tiempos, ya que es la causa de la mayor infelicidad sobre la Tierra. Tanto ha ido continuando y empeorando lentamente el olvido durante muchos miles de años, que ahora es un problema crucial. Esto significa que sólo el hombre o la mujer individual tienen alguna oportunidad de empezar a corregirlo. No puede haber soluciones en masa. El problema es demasiado personal y demasiado profundo. Cada uno tiene que hacerlo por él o por ella mismo, o no se puede hacer.

Photography: Mariano Vivanco

La infelicidad básica de la mujer, su perenne descontento, se debe a que el hombre ya no puede alcanzarla físicamente. El exceso emocional de ella, sus depresiones, sus lacrimosas frustraciones, incluso la tensión premenstrual, y finalmente las condiciones que conducen a una histerectomía y otros problemas uterinos se deben al fracaso sexual del hombre en liberar y recoger sus energías femeninas más fundamentales y más finas al hacer el amor.

Photography: Candice Ghai

Estas energías extraordinarias bellas o divinas son hipersensitivas y cuando se dejan sin extraer en la mujer, como están ahora, degeneran en trastornos emocionales o psíquicos, y finalmente son ellas las que cristalizan en anormalidades físicas. El útero da a luz a todas las cosas. La infelicidad básica del hombre, su inquietud perenne, se debe al olvido de cómo hacer el amor correctamente a la mujer, él ha perdido su autoridad divina y con ello el control sexual de él mismo. Su degeneración psíquica o emocional se manifiesta racialmente como una obsesión sexual.

Photography: Mariano Vivanco

Todos los hombres sin excepción son obsesos sexuales. La obsesión sexual origina en el hombre una fantasía sexual compulsiva, masturbación crónica, aun cuando él pueda vivir con una pareja, la represión sexual lo conduce a la cólera, la violencia, y al síntoma universal de perderse a sí mismo en el trabajo y la persecución de la riqueza para compensarse por su ineptitud como un verdadero amante. Los negocios y el coleccionar riquezas son tapaderas en ambos sexos por la incapacidad o el miedo de amar bellamente a través del cuerpo. A través del descuido del hombre de amar como mujer, el hombre sufre de eyaculación precoz, culpa, ansiedad, duda de sí mismo, impotencia, atrofia sexual, disfrazándose como desinterés sexual, abstinencia sexual debido al miedo reprimido al fracaso, bravata sexual y falta de verdadera sabiduría.

Photography: Lucas Passmore

Todo ello él se lo inflige de nuevo a la mujer, agravando de esta manera el descontento básico de ella y su propia inquietud. Cada virgen que se une hoy con un hombre está inmediatamente contaminada. La falta de amor de él germina en ella la semilla racial del descontento. Ella se desilusionará.

Photography: Txema Yeste

Ser un ser humano masculino completamente integrado requiere que el hombre asimile a través de su cuerpo las energías femeninas divinas que la mujer sólo puede liberar para él cuando hace el amor físico correctamente. Pero el hombre tiene que ser suficiente hombre, esto es, tiene que ser capaz de amarla lo suficiente, amarla lo suficientemente de forma divina o desinteresada durante el acto, para extraer estas energías del más profundo centro de la mujer. Esto no depende de la técnica. Ello requiere amor, puro amor.

Photography: Lucas Passmore

Ser capaz de amar esta forma es la autoridad que el hombre ha perdido, y su única verdadera autoridad sobre la mujer. La mujer, sin embargo, no cederá y no puede ceder sus energías divinas a ningún hombre que todavía no sea el mismo, esto es, que no esté totalmente integrado o alineado, no importa lo mucho que ella lo ame y quiera darle. Como muy pocos hombres sobre la tierra son hoy día ellos mismos, es decir, poseen la autoridad para expresar y absorber el suficiente amor a través de sus cuerpos para alcanzar la parte más alta de la mujer, la brecha de infelicidad entre hombre y mujer continúa creciendo.

Autor: Barry Long

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