El lenguaje de mi piel refleja mi interior.

La piel recubre todo mi cuerpo y marca un límite entre lo que está “en el interior” y lo que está “en el exterior”, es decir mi individualidad. Por su superficie, mi piel es el órgano más importante de mi cuerpo. Es una capa protectora que delimita con precisión mi espacio vital y que deja traslucir fielmente e inconscientemente mi estado interior.

“Si soy una persona dulce, también lo será mi piel. Si es muy grande mi sensibilidad, también mi piel será muy sensible. Al contrario, si soy más bien duro conmigo mismo o con los demás, mi piel será también muy dura y espesa.”

Photography: Jhon & Jane Hong

Si está irritada mi piel, hay algo o alguien en mi vida que me irrita. Una gran inseguridad hace que mi piel sea húmeda, mientras que una piel que transpira mucho evacua las emociones contenidas y que necesita eliminar.

La calidad de mis relaciones con el mundo exterior estará pues representada por el estado de mi piel. La piel es como la corteza de un árbol. Nos revela que hay problemas exteriores o interiores. Aísla las células de mi cuerpo, mis componentes en cuanto a mi entorno exterior.

Photography: Oscar Arribas

Si mi piel tiene anomalías, hay muchas probabilidades de que sea una persona que da mucha importancia a la opinión de los demás y a lo que pueden decir a mi respecto. Estando poco seguro de mí mismo y teniendo miedo de estar rechazado o de hacerme herir, voy a crearme una enfermedad de piel que se volverá “una barrera natural” que permitirá guardar cierta distancia con mi entorno.

La piel es un tejido blando que está relacionado con la energía mental y por lo tanto expresa mis inseguridades, mis incertidumbres de aquí la expresión “estar rojo de ira”. Mi piel puede cambiar de color cuando estoy molesto o cuando puedo sentir vergüenza. Es pues la máscara entre mi interior y mi exterior.

Photography: Mathilde Agius

Si mi piel es seca, es que carece de agua. El agua es el segundo elemento (después del aire) más importante y necesario para la vida. Mis relaciones con la vida son pues secas, áridas. Me bloqueo interiormente en mis relaciones con el entorno. Puedo tener la sensación de “secarme”. Debo buscar la alegría en mi comunicación con los demás.

La piel muerta que hace copos indica que me abandono a viejos esquemas mentales. Si tengo granos en la superficie de la piel, es que expresó exteriormente problemas de relaciones, comunicación con mi entorno, referente a puntos concretos. Si mi piel muestra signos de inflamación, entonces no debo estar menos irritado frente a ciertas situaciones de conflicto interior o exterior.

Photography: Sophie 2PM

Si mi piel es grasa, es que retengo, conservó demasiadas emociones para mí. Puedo desear huir de una situación o persona como si tratasen de atraparme, como la pequeña bola cubierta de aceite que se quiere coger y que resbala entre los dedos. Debo dejar fluir la energía para que mis pensamientos negativos puedan desaparecer. Debo mirar con calma, fríamente las frustraciones que alimento para que mi piel sea más clara y menos espesa.

Cuanto más me vuelvo transparente y verdadero con los demás, más transparente será mi piel. Una irritación me muestra que hay uno o varios pensamientos irritantes que suben en la superficie de mi piel y que he de mirarlas de frente para que dejen de atraer mi atención y molestarme.

Cuanto más sea capaz de apreciar mis cualidades y ofrecerme pequeños dulces, más mi piel va a “transpirar” este bienestar por su dulzura y su claridad. Cuanto más sea capaz de comunicar libremente mis emociones, más se relaja y resplandece mi piel.

Sí deseas conocer el significado emocional del acné, entonces lee: ¿Que me quiere decir mi piel con el acné? 

 

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